APÉNDICE V
La evolución del Coto de Las Barracas
Evolución del coto de Las Barracas
La última matrícula habilitada que consta en los archivos de Antonino Maciá corresponde a la temporada de 1998, tras satisfacer las tasas correspondientes (11.849 pesetas). Previamente, en la temporada 1997-98, la Administración había suspendido el aprovechamiento cinegético del acotado por problemas burocráticos, entre ellos la no presentación del plan de aprovechamiento cinegético en el plazo prescrito. En definitiva, el coto desarrolló su actividad durante al menos 14 años, desplegando actuaciones en múltiples frentes:
-Realización de batidas y esperas al jabalí, previas solicitudes de control de especies potencialmente perjudiciales para la agricultura, ganadería, bosques, caza, pesca, fauna silvestre o salud pública. El número de piezas cobradas oficialmente oscila entre 9 y 18, normalmente en esperas nocturnas.
-Revisión de los planes de aprovechamiento cinegético, que fueron ampliando sus objetivos y concretando variadas líneas de actuación. Muy significativo es el plan quinquenal presentado por Antonino Maciá en enero de 1987, en el que se señalan aspectos muy interesantes:
“El coto disfruta de unas características apropiadas para la cría de perdiz por cuanto de las 400 hectáreas de superficie, aproximadamente 150 hectáreas están sembradas de gramíneas, por lo que no se requiere de siembras complementarias. Respecto al agua, el coto cuenta con una fuente naturas en la zona de Almansa… Los márgenes y orillas de los sembrados, así como los lugares estratégicos, se acondicionarán para refugio”
“MEJORAS BIOLÓGICAS.- Se pretende la repoblación natural de conto con la reducción máxima de las jornadas de caza y número de ejemplares a abatir, y con medidas precisas de protección de las especies con lucha y control anual de los animales predadores, intensificación de la caza del jabalí, absolutamente necesaria.”
“ORDENACIÓN DEL EJERCICIO DE LA CAZA.- Las cacerías de especies autóctonas, cuya repoblación natural se pretende, se reducirán a los Domingos, algún Sábado esporádico y una media de cuatro o cinco escopetas. En compensación, en las zonas menos apropiadas para estas especies, se pretende realizar cacerías a especies de granja, para los que se solicita, aparte, un régimen cinegético especial…. También se deja una zona de reserva.” A este respecto, cabe señalar que las cacerías de faisán en sueltas a mano constituyeron reiteradamente un evento muy importante.-Utilización del coto como zona de adiestramiento de perros de caza. En escrito remitido el 31 de diciembre de 1988, la Conselleria de Agricultura y Pesca de la Generalitat Valenciana autoriza el adiestramiento de perros de caza en los terrenos del acotado, sujeto a determinadas condiciones de seguridad.
-Acondicionamiento de instalaciones y estructuras del coto, como cebaderos, albercas y accesos. En este sentido, cabe señala que en el orden del día de la reunión celebrada el 20 de agosto de 1993, Antonino Maciá incluye un punto para abordar las aportaciones necesarias para la construcción de dos torres de vigilancia para esperas nocturnas. Igualmente reseñable es el nombramiento oficial de guardas rurales para el coto (normalmente, miembros de la Peña Jabalí). Antonio Maciá cursó y avaló la solicitud del nombramiento de Juan Luis Tomás Simón como guardia particular jurado (diciembre de 1985), basándose en reglamentos de ¡1876!.
Los asociados del coto de las Barracas, al igual que la Peña Jabalí en su conjunto, siempre intentaron una mantener una estricta escrupulosidad administrativa y burocrática, gracias a la experiencia de Antonino Maciá. Prueba de ello es la participación en la encuesta-cuestionario sobre la caza en la Comunidad Valencia emitida por la Conselleria de Agricultura y Pesca por medio del Servicio de Protección de los Recursos Naturales. En dicho cuestionario, se consignan observaciones sinceras y críticas, como la que considera la ley de Caza entonces vigente como inadecuada porque “está desfasada y no responde a la realidad actual de la caza”. De la misma manera, y siempre en colaboración con la Administración, destaca la participación en 1987 en la campaña de vacunación contra la mixomatosis, para preservar la población de conejos silvestres.
