HISTORIA DE UNA PASIÓN I
El jabalí, el monte y el origen de una Peña

Antonino Maciá Vicente (1930-2020) fue una de esas personas carismáticas, capaces de estimular el esfuerzo colectivo para emprender proyectos importantes. Natural de Almansa, aunque pasó parte de su infancia y juventud en Monforte del Cid, a partir de los años 50 desempeñó una excelente labor profesional en las estructuras sindicales de Agricultura y Ganadería (Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos), asumiendo importantes responsabilidades de gestión y planificación.
Antonino Maciá fue un gran aficionado a la caza deportiva. Dados sus conocimientos y experiencias en el ámbito cinegético y, en general, en el terreno de los espacios rurales y forestales, se convirtió en dinamizador de una de las asociaciones deportivas almanseñas más importantes: la Peña Jabalí. Esta asociación desempeñó un papel fundamental en la práctica de la caza mayor en el término de Almansa durante los años 70 y 80 del pasado siglo, hasta su disolución a principios de la década de los 90. Podemos reconstruir su génesis y andadura precisamente a partir de los completísimos archivos documentales y los diarios personales del propio Antonino Maciá, que sus familiares conservan íntegramente.

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La actividad cinegética en Almansa ha estado gestionada nada menos que desde 1918 por la Unión Cinegética Almanseña (UCA), asociación que en la actualidad continúa desarrollando una excelente labor en este campo. El coto almanseño es geográficamente variado, con amplios espacios de somontano, dehesas y serranías forestales que ocupan las estribaciones de la Sierra de Enguera, en los confines del Sistema Penibético. El término presenta una gran riqueza de especies de caza menor (conejo, liebre, perdiz roja, codorniz, torcaz, etc…). Sin embargo, las especies de caza mayor, que en otras épocas poblaron la mayoría de los bosques mediterráneos, desaparecieron en estado natural con una única excepción: el jabalí.
El jabalí europeo (Sus Scrofa Scrofa) es una especie muy resistente y con una gran capacidad de adaptación. Coloniza cualquier región boscosa y sabe aprovechar igualmente los espacios abiertos, donde encuentra alimento en áreas roturadas. Su adaptabilidad alimentaria, su resistencia y la desaparición de casi todos sus depredadores naturales provocaron que el número de individuos aumentase considerablemente en muchas zonas desde mediados del s. XX.
La proliferación de jabalíes en el término de Almansa a principios de los años 70 empezó a convertirse en un problema para las actividades agropecuarias. En una instancia remitida el febrero de 1972 al Servicio Provincial Pesca Continental, Caza y Parques Nacionales, José Julián Sánchez Gascón, presidente de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos de Almansa, señala:

“Desde hace varios años, una extensa zona del término municipal se está viendo afectada por la presencia de jabalíes, originando cuantiosos daños en las fincas privadas de dicha zona. Las reclamaciones de los agricultores afectados son constantes …… el jabalí se está extendiendo y atacando ya a los viñedos y cultivos de regadío de mucha más proximidad al casco urbano…la repoblación (sic) de este animal dañino ha crecido en el pasado año, debido al incendio de la zona de monte pinar del término municipal de Mogente (Valencia), que los desplazó hasta Almansa…. A fin de amortiguar, en lo posible, los daños que el jabalí viene causando, se desea organizar una batida, el próximo día 20, en la mancha cuyo boceto se une al presente.”
Este escrito viene acompañado por una nota de la Unión Cinegética Almanseña en la que se indica el pleno acuerdo por parte de la UCA.
Las autoridades provinciales, en principio, se mostraron conformes ante esta solicitud. Sin embargo, el Servicio Provincial planteó una cuestión problemática. En oficio de contestación fechado el 10 de febrero del mismo año, la Jefatura Provincial del Servicio señala que “sólo se podrán autorizar monterías en aquellos terrenos de régimen cinegético especial cuyo aprovechamiento principal sea la caza mayor…. Por lo tanto, en el coto de la Unión Cinegética Almanseña, que está calificado como de caza menor, no pueden darse monterías”. Es decir, existe un problema técnico para autorizar esta iniciativa de control de la población de jabalíes. Sin embargo, el propio servicio ofrece una alternativa al señalar en el mismo escrito que “….no obstante, con el fin de paliar los daños a los que hace referencia en su escrito, puede organizar ganchos con el permiso del titular del coto en los que el número de escopetas y perros sean inferiores a los indicados para una montería”.
Con el plácet administrativo, se procedió a la organización de batidas durante la temporada de 1972, en distintos sectores del coto de Almansa. Estas batidas contaban con entre 20 y 35 puestos, más ojeadores. El importe de inscripción por puesto más habitual es de 100 pesetas, aunque en algunas ocasiones ascendió a 200 pesetas, según consta en los estadillos del resumen anual de la campaña elaborados por Antonio Maciá. Paralelamente, se lleva a cabo un programa de esperas nocturnas durante los meses de julio y agosto, con los pertinentes permisos administrativos. En estas esperas, según un oficio del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA), los tiradores participantes fueron:
José Pérez Setíén
José Rodríguez López
Antonino Maciá Vicente
Antonio Cuenca Mora
Guillermo Abarca González
Eduardo Rodríguez García
Juan del Rey Sánchez
Rafael Tomás Ribera
Alfredo Martínez Roig
Norberto Hernández Aroca
Es en esos momentos cuando se gesta la constitución formal de la Peña Jabalí. Un grupo de participantes en las batidas y esperas decide crear una asociación estable al efecto. Además de elegir un comité electivo y fijar unas normas de funcionamiento, el grupo decide dotarse de una especie de uniformidad identificativa.
