HISTORIA DE UNA PASIÓN IV
Más allá de la caza: una Peña vinculada al territorio

En los primeros estatutos de la Sociedad, se señalan como objetivos y ámbito funcional defender y conservar la caza, cooperando con la autoridad y sus agentes, crear y fomentar la conservación de cotos de caza, organizar competiciones deportivas o custodia y guardería de la caza, entre otros. La sede social queda fijada en la Calle Corredera, 2 (antiguo Bar Alfonsico).
Durante los años 80, la Peña Jabalí participó activamente en diversas iniciativas de conservación y promoción de los espacios forestales, más allá de las actividades propias del ámbito cinegético. Así, por ejemplo, en marzo de 1982, la Peña organizó un viaje para visitar el Parque Nacional de Caza de Hosquillo, en la provincia de Cuenca. Este viaje se planteó como una “jornada de convivencia y compañerismo entre los socios”, y contó con el pleno apoyo de las autoridades de ICONA.

En 1985, la Peña Jabalí alcanzó un acuerdo con el Ayuntamiento de Almansa, presidido entonces por Virginio Sánchez Barberán. Este acuerdo se materializó en un convenio mediante el cual se reconocía y apoyaba la iniciativa de la Peña Jabalí de construir un albergue que se denominaría “Félix Rodríguez de la Fuente”, en honor del gran naturalista y divulgador burgalés, fallecido en accidente de aviación en 1980. Este albergue se ubicaría en la Dehesa de los Pandos, cerca del paraje de Cáñolas, en un promontorio muy bien situado. El Ayuntamiento no sólo autorizaría la construcción de este albergue, sino que también cedería el terreno y el uso del mismo a tal efecto. Según lo dispuesto inicialmente, el albergue ocuparía una superficie de 150 metros cuadrados. El presupuesto de realización se cifró en 500.000 pesetas.
Las obras de este proyecto comenzaron a buen ritmo, trazándose los cimientos, los cerramientos y los tabiques principales. Pero por diversas circunstancias y desacuerdos con el Ayuntamiento, y a falta de completar la cubierta y las instalaciones, los trabajos quedaron interrumpidos. Todavía hoy se puede visitar el edificio inconcluso, en su privilegiado emplazamiento.
Quizá una de las actividades complementarias más significativas de la Peña Jabalí fue la que se desarrolló durante el año 1980, cuando la Sociedad organizó y llevó a cabo un magnífico servicio nocturno de vigilancia de la Sierra. Los objetivos de estas patrullas nocturnas, según una circular de instrucciones emitida para informar a los participantes, serían los siguientes:

- Rellenar el parte de horarios y parajes, haciendo constar en las incidencias cualquier detalle observado con relación a vehículos, ocupados o abandonados, de los que se debe tomar matrícula; personas vistas durante el servicio; ganados sueltos en la Sierra, y cualesquiera otros que puedan constituir una prueba, en su caso.
- Pasar obligatoriamente por el observatorio del Cabezo del Moro, aunque se haya estado en contacto con el mismo por radioteléfono.
- Pasar obligatoriamente por la Fuente del Rebollo y la del Escudero, vigilando posibles restos de fuego que hayan podido encender los visitantes.
- Depositar, el mismo día de la ronda, en el Bar Alfonsico, el parte rellenado, a fin de facilitar el mismo a las autoridades.

Evidentemente, estas patrullas, que se desarrollaron durante los meses de julio, agosto y septiembre, tenían como finalidad vigilar y prevenir la eventualidad de incendios forestales, de la caza furtiva y de prácticas inadecuadas en el espacio forestal. Los recorridos se realizaban entre las 10 de la noche y las 7 de la mañana, en trayectos que, frecuentemente, sobrepasaban los 120 kms. El archivo de Antonino Maciá recoge puntualmente todos y cada uno de los partes diarios de este servicio, con horarios, parajes controlados e incidencias observadas. Esta iniciativa contó con el apoyo y reconocimiento tanto del Ayuntamiento de Almansa como de ICONA.
A mediados de los años 80, los cambios en la directiva de UCA provocaron un giro en las relaciones con la Peña Jabalí. La Unión Cinegética Almanseña consideró que no era conveniente, según su criterio, que la Peña se encargara de la organización de las batidas al jabalí. Esto no significó la desaparición de la actividad de la Peña, que continuó plenamente operativa durante años, si bien con actividades restringidas a su círculo particular: esperas nocturnas, viajes de interés cinegético, eventos deportivos, mantenimiento de áreas de caza, etc…
Los integrantes de esta Sociedad Deportiva mantuvieron viva la esencia del grupo durante los años 90 y aún después. Durante más de 30 años, dinamizaron las actividades de caza mayor en Almansa como quizá ningún otro colectivo lo había hecho anteriormente.
